13 sept. 2009

Procesión marítima nocturna - Los Abrigos - Tenerife 2009

Continuación del post anterior:

Ya van dos veces que me toca montarme en La Joven Miguelina que era el barco que llavaba este año a San Blas de paseo por el mar. Se toma y se canta durante toda la travesía. Se fuma y hasta se van pasando de las barquitas a otras barcas o a los barcos grandes, y hacen competencia en medio del oleaje. Y así desde la noche del tiempo. Si fuera en Francia las "medidas de seguridad" convertirían esta procesión marítima nocturna, original y alegre hasta la saciedad, en un velorio patético, estresante y mierdero. Con mucha clase y champagne, eso sí, pero con extreñimiento de saco y medio de guayabas verdes.




Procesión de Los Abrigos 2009 - Tenerife

Los comentarios dentro de un rato que no alcanza el tiempo y después pongo la parte de la procesión en el mar con cada uno de los cuatro santos paseando en barco a medianoche por todo el litoral, con los fuegos andando y una soprano traída de Porís de Abona cantando en una de las proas el Ave María y el pasodoble de las Canarias en medio del mar. Una palabra nada más por ahora: espectacular.

La suite:
Se bajan a los dos santos (San Blas y el Hermano Pedro) + la Virgen del Carmen, en procesión desde la Parroquia. Una vez en el muelle (en donde ya estaba el San Blasito del otro día en que fuimos a buscarlo por mar hasta la cueva) se celebra la misa, con los ministros de la Iglesia y los del Ayuntamiento (Alcaldesa incluida), al aire libre y a orillas del mar. Una soprano canta desde la proa de un barco dos o tres versiones del Ave María y todos los barcos engalanados sueltan un carnaval de fuegos artificiales y de sirenas. Uno a uno, los barcos grandes se van pegando al muelle para que suban en cada uno a un santo y en otro a la Virgen. Todo el que quiera subirse (según la capacidad de cada barco, barca o chalupa), lo hace para unirse al cortejo nocturno que sale del pueblo y recorre el litoral. Como cada barco lleva su propia música, que si religiosa, que si chasnera o pasosdobles canarios, y hasta el canto a la Virgen del Carmen de Celina González (que es precioso) hay que ir bien preparado para no quedarse sordo. El paseo nocturno de los santos termina casi una hora después y se regresa al muelle para bajar a los santos y para que se baje el que quiera. El que no, puede ver los fuegos artificiales finales desde el mar. Había oleaje y preferí verlos desde tierra firme, en el mirador natural que tiene el pueblo y rodea al puerto. A las dos de la madrugada empiezó una auténtica apoteosis de fuegos artificiales que supera a los de Cannes (se pasan el año entero recogiendo dinero para esto que puede costar más de treinta mil euros). Pero el paseo de los santos y los fuegos los dejo para el post siguiente:








10 sept. 2009

Recogiendo a San Blasito

Aquí, con las fiestas patronales, hace días no se duerme. Es un dale paquí y dale pallá que no te cuento. Hoy, después de sacar al santerío y virginerío de la parroquia, fuimos a buscar por mar a San Blasito a la cueva del barranco de San Blas. Es muy bueno atravesar con un santo el mar, decía mi abuela que atrevesó varias veces en su vida en barca la bahía de Nipe, de Antilla a Cayo Mambí, con la Caridad a cuestas. Me monté en La Joven Miguelina, el barco piloto, y las demás barcas nos siguieron. La tradición es que al llegar a la cala los niños del pueblo se tiran al mar para recoger al santo. Los costaleros aguardaban por ellos en la orilla. Pero lo más espectacular será, después de la gran procesión del sábado, regresar el santo a la cueva. Todo el que le debe promesa en el pueblo se tira al mar para llevarlo, de brazo en brazo, a su lugar de origen. La historia de San Blasito, un santo exclusivo de este pueblo, clasifica para literatura. Hoy no tengo tiempo de contarla (es larga y tiene varios intríngulis), pero en algún momento le echaré manos porque me encanta. Ya le pedí, entre otras cosas, que me quite las ojeras para la gala de esta noche:








8 sept. 2009

Se sigue llenando el bote

¿Qué les dije yo ayer? Que los santos, vengan de donde vengan, son así de imprevisibles. Bajé al puerto antes de que saliera el buen sol para ver cómo iba el tema de la Cofradía de Pescadores con la decoración de las barcas para las fiestas y me encontré con esto. Lo único que me apena es que sé que ahora van para un centro pues a mí me hubiera encantado que se sumaran también a nuestra fiesta. (Eso sí: con tremendo respeto yo reparto desodorante y champú de cariño por donde quiera que voy y hasta en Suecia si fuera necesario, que también, créanme, lo es y en los dos sentidos). Y si algo no tengo es la memoria corta y cuando veo fotos de los que ponen bombitas por toda España, aparece un retongonal de ojiazules. Y entre estar de compras en El Corte Inglés (y que un bombazo me haga llegar en pedacitos y antes de tiempo a la destinación final del viaje de todos por la vida), y una banda de estos vendiendo discos falsos por la calle y tocando el ukululé-ukulumbulé, me quedo una y mil veces (y con tremendo gusto) con la banda, le compro el disco y hasta doy unos pasitos del Uku-guarever.


7 sept. 2009

Conteo regresivo

Soles. Muchichísimos soles. Estamos llenando esto de soles bien amarillos y no en balde me salen hasta de medianoche. No saben todavía lo que es, ni lo que es una fiesta patronal en manos de un par de criollos liberados de todo. Que lo mismo sacan la mantilla negra con la lágrima de La Dolorosa en perla de verdad, que el tutú rosado con ribetes crepé verde cotorra, que la mismitísima chancleta de palo. Que lo mismo ponen a cantar a Paquita la del Barrio que un coro de recitadores de Petrarca en lengua original, aunque no lo entienda nadie ni nosotros mismos. Y con este fetecún va mucha luz para mis amigos, y mañana se rompe el corojo. Se suda la gota dulce, la verdad, y de mil maneras, eso también. Pero mañana Cachita tendrá una fiesta de 100 mil a 150 mil personas, y el Blasito vendrá traído por brazos expertos desde el mar y el otro santo, Blas el grande, también tendrá lo suyo, y hasta yo por mi cumpleaños que sigue siempre a la Cachonda del Cobre y habrá no una paella gigante sino un cake descomunal como nunca se ha visto por aquí abajo, para endulzar bien al Bambino de Atocha que es abrecaminos. Y queremos una guerra de merengue blanco porque una guerra de merengue significa mucha paz. Y prometo que sólo se verán dientes tras sonrisas, que para eso también vine. Y toda esta jodedera llena de mar y todo lo bueno del mundo durará una semana, a menos que con el bombardeo de fuegos que se ha preparado - creo que nos pasamos, pero ya veremos- coja fuego el bosque entero, ya que uno no tiene por qué andar creyéndose que tiene a dios cogido por la barba, sino que hay que gozar sabiendo que los santos, vengan de donde vengan, pueden ser imprevisibles y que incluso cuando lo son más vale seguir riendo.





En la recta final hay que preparse bien. Con todo el tejemaneje este por poco se me olvidaba mi adorable espía de La Habana que no está en ninguna Habana. Déjame echarle esta fotico de azúcar que yo sé que cuando penetre por sus ojos se le convertirá en pura sal:



Para que mis socios (y varias socias también, por supuesto) no digan que soy un egoísta:

6 sept. 2009

Para el No-Adonis

He recibido este extrañísimo mail "desde" La Habana:

2009/9/5 adonis sánchez cervera
he visto su blog, y me ha parecido genial, sobre todo el articulo que dedica con fotos a la estancia de lydia cabreras en paris. estoy haciendo un estudio sobre ella y me gustaria saber mas sobre su estancia en paris.
saludos

Adonis Sánchez Cervera
La Habana, Cuba.


Mis felicitaciones para ese "No-Adonis" por tener una cuenta "gmail" en Cuba (cosa difícil, la verdad), por poder conectarse sin dificultad a este blog recargado de fotos (que hasta a mí me cuesta trabajo a veces abrir) y por esa investigación sobre Lydia Cabrerasssssssssssss, así, con muchas esessssssssss. Sin contar que Cervera pega divinamente con Can Cerbero, puesto que nosotros, los hispanohablantes, licuamos las "uves" en "be". Y como se conecta con tanta facilidad el susodicho "Adonis" aprovecho para contestarle con estas imágenes de unos Adonis de verdad (faltan otros que le pondré después, si me apetece) que, fíjese Ud. qué dilema el mío, sólo uno puede llegar a la Final. Y que tampoco se asuste el otro Adonis (que también lo es), mi amigo en París, que tanto él como yo sabemos por dónde le entra el agua al coco. Para la próxima mi querido "No-Adonis" evite ese aburrido galicismo en que todo es "genial" y jámese la ese de Cabrera que con una cabra basta:






De vuelta al paraíso

... con mucha fiesta y diversión en el programa, algo de estudio (mi investigación después de 5 años ya está casi lista: dos parroquias más y punto final) y un poco de trabajo (o mucho, según se vea, porque sólo Dios sabe lo que es enfrentarse a los horarios macarrónicos de los Archivos de la Casa de Dios y sus ministros. Sin contar que a un sesudo se le ocurrió microfilmar ciertos registros, y el resultado ha sido lamentable porque en el microfilmado se comió los márgenes con lo cual hasta al mismísimo Arzobispo hay que ir a ver para que autorice la búsqueda en parroquias recónditas a las que hasta hace poco sólo se subía a lomo de mulos y ahora en unas guaguas de enigmáticos horarios. Eso sí, todo esto por mi propio gusto y con mucha libertad, o sea, a mi aire que es 180 grados al opuesto de consignas. Y, entre tanto, azul hasta la saciedad. Azul hasta en el mismísimo aire que llena los pulmones. Cada día significa un nuevo ejercicio libre y absoluto del placer.

A esta cala le llaman "Aguaeperro", cuando pregunté por qué me dijeron que "porque en otros tiempos lanzaban desde lo alto a los perros vagabundos. Menos mal que algunos pueblos han evolucionado desde entonces.

Cada barca es una institución, un apellido y en casi todos los casos algún que otro desaparecido en el mar. Las historias dan para escribir varios libros.

Por la mañana, bien temprano, entran con su carga fresquita. Es como un ballet pues llegan siempre en el mismo orden en que parten a medianoche. Al mediodía ya los tenemos en el plato. Aquí sí que no nos pueden pasar gato por liebre.

Cada esquina es un trampolín sobre el gran azul.

La arquitectura playera se integra al azul omnipresente.

En cada rincón del pueblo nasas y barcas.

30 août 2009

Valmont y Fécamp - Normandie

El Castillo de Valmont, propiedad de los Estouteville, descendientes de vikingos, y la Abadia Notre-Dame-du-Pré de Valmont, del siglo XII, hoy dia activa y en manos de monjas benedictinas de Lisieux. Delacroix residio varias veces aqui entre 1815 y 1840, pues el sitio era propiedad de unos primos de él.




Las ruinas de la Abadia de Valmont, acuarela de Eugène Delacroix

Fécamp: su puerto, la playa de guijarros, los acantilados y sus atardeceres extraordinarios sobre el Canal de la Mancha:






El Castillo de Bonnemare (privado y hotel), 100 % Renacimiento francés por dentro y por fuera. Un sitio ideal que recomiendo para pernoctar:


28 août 2009

Abadía Notre-Dame de la Fontaine Guérard

Fundada en 1185, la abadía de monjas benedictinas Notre-Dame de la Fontaine Guérard pertenecía a la Orden de Cîteaux. Como ya se ha visto a lo largo de este blog, en Francia hay tantas abadías que la vida no alcanza para conocerlas todas. Ninguna exenta de magia, de historia y misterios:



Bienvenus à l'abbaye Notre-Dame de la Fontaine Guérard en Haute-Normandie.

La implacable Revolucion Francesa dejó su huella aquí.

La fachada posterior de la abadía Notre-Dame de la Fontaine Guérard

El dormitorio de la abadía acoge ahora una expo sobre el arte de fabricación de la cidra.

Pocas veces uno ve el nacimiento de una fuente. Aquí, la fuente que, para algunos, da nombre a la abadía (Fontaine Guérard, que en francés de la época significaba "curativa"), se halla en los jardines y el agua brota con persistencia y asombroso ritmo regular de la tierra. Un remolino de arena se forma alrededor de los orificios por los que sale el agua.

El yaciente de la pobre Marie de Ferrière, asesinada a principios del 1400. Cuando lean el cartel entenderán por qué digo pobre.


A unos 200 metros de la abadía esta extraña estructura: el esqueleto de un telar de fines del XIX. Construido por el baron Levavasseur, nunca llegó a funcionar porque un incendio la destruyó apenas inaugurado. Como una catedral postmodernista extrañamente hermosa se refleja en las aguas del riachuelo: