2 juil. 2010

Isolabona y Apricale / Alpes de Liguria / Italia

Los pueblos colgantes del Valle de Nervia, en la Liguria transalpina, se visitan largando las piernas o cogiéndolas muy buenas, porque no hay carro que pueda transitar por las muy estrechas callejas con suelos de lajas y recodos de 20 cms. Después de Dolceacqua (post siguiente) cuelgo dos pueblos colgados más (valga la redundancia). Los que dicen que no hay cielo más azul que... ni verde más verde que... deben urgentemente ponerse a viajar:

Apricale: Uno de los pueblos medievales más bellos de Italia.







Isolabona: En la fontana grande de la entrada metí tres veces cabeza y cuello. No porque lo exigiera rito alguno ni supersticiosa costumbtre, sino porque fuera del pueblo, del otro lado del puentecillo, había 34° C. Sin embargo, en su laberinto de calles medievales sólo 26° C.




Isolabona / Liguria.

Dolceacqua - Alpes de Liguria / Italia

Dolceacqua, en los Alpes de Liguria, lleva muy bien su nombre: en cada plazuela o rinconcillo hay una fuente de agua dulce. El pueblo fue feudo de la poderosa familia genovesa de los Doria. Su puente románico es de una esbeltez inigualable y vale la pena leer lo que dijo Monet cuando anduvo por estos lares. En Dolceacqua se come demasiado bien, bajo el frescor los plátanos de la plaza mientras al sol hace 32°C. Pocos turistas de la Riviera dei Fiore vienen hasta aquí. La mayoría prefiere el ruido costeño. Vale la pena informarse de las historias sobre los señores feudales (los Doria) y como ejercían su poder sobre las féminas dolceaquacenses:









30 juin 2010

Saint-Jean-Cap-Ferrat

Idílica península de archimillonarios, justo después de Villefranche-sur-Mer, Saint-Jean-Cap-Ferrat tiene maravillosas playas (La Paloma es mi preferida), senderos marítimos absolutamente sublimes (el del Faro, el del Saint-Hospice), etc. Otro día pondré imágenes de dos de sus atracciones principales: la bellísima Villa Griega Kerylos y la Ephrussi de Rothschild, ambas abiertas al visitante. Por ahora, dejo algunas vistas de mi ultimo paseo y al final una moraleja:











La plage solitaire de La Fossette, à Saint-Jean-Cap-Ferrat.

En este paraíso azureño de billonarios, la inteligente ciudadanía de todas las religiones que vive entre sonrientes pinares, erigió con el beneplácito de la también inteligente Alcaldía de Saint-Jean-Cap-Ferret, esta fuente llamada "de la coexistencia". El canto delicioso de las cigarras entre pinos de Alepo y bellotas perfumadas impide que llegue hasta aquí el más mínimo abejeo o bullanga incomprensible del exaltado populacho extremista, abanderado de las tres religiones. Ellos, los que viven en este oasis de lujo, producen el 90% de lo que consumimos (desde gasolina, billetes aéreos, chapapote, ladrillos, seguros hasta los simples yogures y botones de camisas y pantalones), o sea, todo. Encima de eso, se mandan, a través de las cercas que separan sus mansiones, atentas y cálidas cestas con cerezas, calabacines y deliciosas frutas recogidas de sus cuidadas huertas. A mí siempre me ha fascinado la gente inteligente.

El Puerto de Niza / Le Port de Nice

Hay a lo largo de este blog muchas fotos de Niza. La ciudad es inagotable y nunca he repetido imagen ni comentario de ninguno de sus sitios. El Puerto no había salido en estas paginas. Sentarse por las noches en el dique y ver entrar el colosal ferry de Córcega o llegarse temprano chez Florian para comprar mandarinas confitadas o almorzar en uno de los restaurantes de pescados y mariscos del muelle, son algunas de las delicias que nos depara el puerto:



Notre-Dame-du-Port, la iglesia de los pescadores del Viejo Puerto de Niza, desde el muelle y detrás de sus plátanos ancestrales.


La barca típica del pescador de Niza. Por los siglos de los siglos...

Carlo Felice, da la bienvenida a la entrada del Puerto de Niza. Rey de los Estados Sardos, del Piemonte y del Condado de Niza, fue el más querido de los reyes italianos de Niza.

Nietzsche, ilustre habitante del Viejo Puerto de Niza a partir de 1883.

Le confiseur Florian.

Hay en el Viejo Puerto de Niza un confitero llamado Florian que fabrica todo lo que vende. La fabrica puede visitarse, pero ojo: uno sale de allí con una cesta cargada de delicias. Por supuesto, los kilos se pierden si después de la visita al Viejo Puerto se camina el sendero del post siguiente:




Le Cap de Nice

A partir del Puerto Viejo de Niza, pasando por La Reserva y Coco Beach, empieza el sendero marítimo de Maeterlinck, a lo largo de la costa y hasta Villefranche, del Cap de Nice. El Cabo es una península y en lo alto (muy alto y con requerimiento de muy buenas piernas para subirlo) se halla el Mont-Boron y la Fortaleza de Mont-Alban (de los que pondré fotos otro día). Por ahora basta con la caminata hasta el extremo sur del Cap de Niza. A la derecha siempre el inmenso azur y a la izquierda decenas de jardines y casitas como éstas:







Una de las recompensas (hay otras) cuando se llega al extremo sur del Cap de Niza, al pie del Mont-Boron, es la vista alucinante del Viejo Puerto de Niza y la Colina del Castillo.

28 juin 2010

Villefranche-sur-Mer - Riviera Francesa

Como en cada viaje a la Riviera Francesa, Villefranche-sur-Mer ("la rade plus belle en Méditerrannée") me espera para empezar esta nueva aventura en parajes de absoluta belleza. Uno baja despacio, oliendo y sintiendo los pinos, las zarzas, el ruido apacible de la naturaleza provenzal con el fondo sonoro de las cigarras que aguran verano del de verdad y de pronto todo el azur nos pertenece. Este verano será largo y hermoso, pero habrá que ser paciente para ver las maravillas que iré (y les iré) descubriendo o revisitando pues conectarme será realmente mi ultima prioridad y lo haré cuando pueda y se me ocurra. Bises.






Ese puntico en la bella Playa de La Darse, en Villefranche, c'est moi!

Salutti a tuuti!

No sé si porque me recuerda las elegantes mansiones habaneras del viejo Vedado pero siempre me quedo extasiado contemplando la belleza de las villas que crecen, discretas entre jardines, pinares y olivares, en la Riviera Francesa.
Otro ejemplo de mansión privada entre el Monte Boron y la dársena de Villefranche-sur-Mer.

En Villefranche desembarcaron el 1538 Carlos V y el Papa Pablo III para firmar con François I, Rey de Francia, la Tregua de Niza.



Jean Cocteau, ilustre huésped de Villefranche, ofreció a la ciudad la Capilla del Socorro con sus frescos. En este blog encontrarán meses y años atrás mi visita al Museo que le han dedicado en el fuerte de Menton y fotos de la mencionada capilla. Ahora les pongo el busto en la rada. Bastante feo por cierto.

En la Aduana de Villefranche-sur-Mer esta tarja recuerda que de este sitio salió, en 1930, en barco, el equipo de Francia de futbol con rumbo a la Primera Copa del Mundo en Montevideo, Uruguay. Lejos estamos, como lo sabemos, de la calidad humana y de todo tipo de aquellos deportistas de otros tiempos.