14 mars 2008

Mayra Montero y la música cubana


La primera en hacerlo fue la genial Mayra Montero. Con su novela La última noche que pasé contigo, que publicó en 1991 en Tusquets y en 1993 (Une nuit avec toi) en Gallimard, quedó Finalista del Premio La Sonrisa Vertical. El caso es que en esa novela de Mayra Montero una pareja cansada de convivir, y seca de amor, se van de crucero por el Caribe y ella termina por meterse a un negrón de las Antillas Francesas y se da cuenta de que con su marido nananina. La novela es genial. Erótica elegante y no erótica soez. Pero además, en ella Mayra Montero empezó cada capítulo con un bello bolero. Lo hizo primero y antes que nadie.
Ahora acabo de reseñar para la revista Encuentro la excelente novela de Daína Chaviano La isla de los amores infinitos. Así sí da gusto reseñar, la verdad. Pues enseguida uno nota la escritura de oficio y la precisión con bisturí de cirujano en la construcción de la historia y el encaje que labra con fechas y datos. Y la novela (traducida a más de 20 idiomas ya) también titula sus capítulos con nombres de boleros, pero, a diferencia de la mencionada, los va mezclando con historias y leyendas venidas de China, España, Africa, Miami, etc. De modo que, con esa mezcla la autora va dando la verdadera esencia de la música cubana, que no es más que una mezcla de músicas venidas de Asia, África, Europa y, en el siglo XX, de los Estados Unidos. Conociendo la seriedad con que Daína Chaviano escribe e investiga, estoy seguro de que nada de esto es fortuito.
Mayra Montero y Daína Chaviano, a quince años de distancia, son, a mi juicio, las divas musicales de la literatura cubana. Y la primera lo reafirma con Son de almendras, su más reciente novela.